Por: Harold García-Pacanchique
Tras sus meses de combate en África y su paso por la fría Praga, en julio de 1966 el Che regresaba a Cuba, lugar del cual se habría despedido el 2 de abril de 1965, así como lo anuncio al pueblo caribeño en carta leída por Fidel el 3 de octubre del mismo año, ante a las reiteradas preguntas que los y las cubanas se hacían frente a la ausencia del Argentino en la isla, Guevara sentenciaba en dicha, “Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos”, estas tierras que empobrecidas por el colonialismo europeo en África o por el puño imperial de los EE.UU en América Latina se encontraban deseosas de la redención libertaria que le diera un ejercito guerrillero como el que le dio la fortuna a Cuba de lograr su concreta liberación nacional.
A su llegada a la isla, El Che solo tardaría unos cuantos meses en iniciar de nuevo sus actividades clandestinas, a tal punto que a días de su arribo a la mayor de las Antillas ya se encontraba una dupla de cubanos dirigiéndose a Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, para abonar terreno de lo que seria el próximo paradero de quien a partir de este momento se empezará a llamar Ramón.
Para el inicio de esta nueva experiencia guerrillera, Ramón, va a contar con un grupo selecto de 16 cubanos, los cuales el mismo se encargara de elegir, Paco Ignacio Tabio II, biógrafo del Argentino-Cubano, relata esta selección de la siguiente manera;
“Escogerá a su imagen y semejanza, hombres a los que ha visto sobreponerse al miedo, un tanto irreverentes ante la idea de la muerte, guapos a la cubana, un tanto enloquecidos; privilegiará en la selección a combatientes elementales, pero enfurecidamente valientes y fuertemente igualitarios; premiara la abnegación, el estoicismo, y a su imagen y semejanza, buscará en sus candidatos la capacidad de elevarse sobre el agotamiento y las penurias usando como resorte la voluntad”.
Con los cubanos elegidos y entrenados en la isla, se organiza la partida de los guerrilleros, Ramón ingresara a la capital boliviana, La Paz, para inicios del mes de noviembre de 1966, allí se alojara espontáneamente en el Hotel Copacabana, lugar de donde emprende su viaje hacia las selvas del oriente y en donde se tomara su primera fotografía en esta nueva gesta guerrillera.
Bolivia será un batallón rebelde a nivel continental.
“Hoy comienza una nueva etapa” con esta frase inicia Ramón el 7 de noviembre lo que sería su diario de guerrilla en Bolivia, instrumento de reporte diario de la vida guerrillera que va a dejar un sin número de elementos para el análisis de las particularidades del conjunto de internacionalistas y bolivianos que acompañarían al Che en lo que Fidel llamo “tan gigantesca tarea”, por la dimensión con la que este reducido grupo de hombres y mujeres emprenderían los sueños de una “Sierra Maestra” incrustada en los Andes Sur Americanos.
Esta experiencia contaría en su conjunto y en el punto más robusto de su desenvolvimiento con la participación de 23 bolivianos, 16 cubanos, 3 peruanos, una argentina-germana y un argentino-cubano, para un total de 44 combatientes, elemento central que ayuda a dilucidar la composición de un ejercito latinoamericano, con capacidad de combate y que para la tristeza y el desdén de alguno con una propuesta clara en cuanto al proyecto revolucionario boliviano y continental, bien lo enuncia Carlos Soria Galvarro en su libro Andares del Che en Bolivia,
“su preocupación inicial de incorporar reclutas peruanos y argentinos parece indicar que su proyecto era continental. combatientes entrenados y fogueados en la guerrilla boliviana regresarían a luchar en sus países y quien sabe el mismo retornaría a su argentina natal, un ambicioso sueño que nunca abandono”
Proyecto que de antemano Fidel Castro más adelante en las líneas que compartiría ante el mundo en la llamada “Introducción necesaria” al diario del Che en Bolivia, escribiría que,
“El Che no concebía la lucha en Bolivia como un hecho aislado sino como parte de un movimiento revolucionario de liberación que no tardaría en extenderse a otros países de América del Sur”
es decir que el proyecto del Ejercito de Liberación Nacional como fue bautizado por los guerrilleros que se asentaban en las montañas de la región de Lagunillas, un 25 de marzo de 1967, no era una entusiasta y voluntariosa necedad de Ernesto Guevara, como lo tienden a asegurar algunos pseudo guerrilleros de cafetín, que criticaron de manera desafortunada la avanzada guerrillera de Ramón y sus elenos.
Este ejercito de carácter continental no solo era la expresión de la necesaria lucha de los pueblos de América por su redención, sino que valorizaba la lucha armada como elemento central en la disputa por la concreción del socialismo, justificaciones que se pueden denotar al interior del desarrollo del movimiento guerrillero y en torno a este es que se puede demostrar la tesis de lo acertada que fue la elección del Che de iniciar su proyecto insurgente en el llamado corazón de Sur América.
La praxis guevarista en el proyecto boliviano.
Lo anteriormente reseñado y lo que se va a presentar a continuación tiene el objetivo de derribar el mito del “guerrillero abnegado” que tomó una decisión suicida por ir a un país en donde no lo querían, manoseado por las grandes corporaciones editoriales del mundo que ha hecho del Che Guevara un poster o una camiseta vacía de contenido y pasivo ante la política y discusión filosófica del campo revolucionario.
A partir de tres experiencias que se relatan en la diversa bibliografía estudiada, encontramos a un Ramón con tres claras pretensiones teórico- Practicas en su experiencia Sur Americana, entre ellas se destacan:
1. Su posición unitaria en el campo revolucionario frente al movimiento guerrillero boliviano.
2. Su interés porque los guerrilleros aprendieran y estudiaran Quechua.
3. Su dedicación intelectual durante la guerra.
- Su posición unitaria en el campo revolucionario frente al movimiento guerrillero boliviano.
Para Ramón contar con la participación de los diferentes sectores revolucionarios de Bolivia consistía en un elemento fundamental para el desarrollo de la guerra de guerrillas, es por eso que es incisivo en un proyecto revolucionario que logre subsanar las tensiones propias del movimiento popular y en especial las del campo comunista internacional.
En este sentido se encuentra en la investigación realizada por AdysCapull y Florián González, una entrevista que le realizaron a la guerrillera Loyola Guzmán quien comenta la siguiente experiencia:
“El hizo una reunión conjunta con todos los compañeros. Fue cuando se determino que desde ese momento ya no había grupos ni prochinos, ni prosovieticos, que todos conformaban un solo grupo, que no se tocaran más divergencias y que haríamos un trabajo conjunto”
A esta disposición también se unirían las orientadas emanadas desde Cuba; cuenta Tabio II que Fidel se reuniría con el escritor francés Regis Debray y le daría la orden de mantener lazos fraternos con todas las organizaciones populares y de la izquierda boliviana, aspecto que de por si le causaría molestia a los miembros del Comité Central del Partido Comunista Boliviano (PCB), quienes se oponían a que en la guerrilla del Che participaran a su vez los integrantes del Partido Comunista Marxista Leninista, escisión Maoista del PCB.
- Su interés porque los guerrilleros aprendieran y estudiaran Quechua.
Mucho se ha hablado del supuesto error que cometió El Che al no conocer la territorialidad boliviana y en especia la de los pueblos del oriente, constituyendo una versión desinflada de la personalidad combatiente de Ramón, atribuyéndole a su proyecto revolucionario el epitafio de estéril y aventurero; con lo cual de nuevo se equivocan los enemigos del guerrillero.
Para El Che y el Ejercito de Liberación Nacional era fundamental compenetrarse con la estructura social de la realidad boliviana, insiste en el respeto por las costumbres de los y las bolivianas combatientes y a los peruanos y cubanos les reitera ello, así también le hace saber a su tropa que el buen trato con los campesinos es de vital importancia en el ejercicio de masas y compartimentación.
Sumando a estas principales orientaciones también es fundamental y tarea de primer orden el estudio y la apropiación del Quechua y en su diario lo expone de manera clara en dos ocasiones el 11 de enero donde dice “comenzamos el estudio del Quechua, dirigidos por Aniceto y Pedro” y de igual manera lo enuncia el 25 de marzo, día del bautizo oficial del ELN a tan solo dos días del primer combate victorioso.
- Su dedicación intelectual durante la guerra.
Son múltiples las anécdotas en este sentido, lo que ayuda a configurar una idea de la praxis del Che en Bolivia, su labor como intelectual orgánico, como referente practico y teórico de la tropa que comandaba y su intensa labor de lector insaciable que lo ha acompañado durante toda su vida. En este sentido Carlos Soria Galvarro, en entrevista a Pombo uno de los guerrilleros cubanos que acompaño esta experiencia, comento sobre los libros que llevaba Guevara durante la campaña lo siguiente:
“No sólo de pan vive el hombre, chico”, nos contesto a tiempo de confirmar que el Che llevaba libros en su mochila y repartía algunos otros en las mochilas de los guerrilleros, además de que en las cuevas donde ocultaban el armamento, las vituallas y medicinas también se guardaban libros”
Esta labor de lector no era una exclusividad del intelectual que representaba Guevara para la tropa, este también cumplía labores de educador político en la campaña guerrillera, a esta afirmación se le suman las experiencias comentadas por él mismo en su diario, donde en los días 12 de diciembre, 6 de enero y 12 de abril, además de los ya enunciados sobre el estudio del Quechua pronuncia estos elementos;
12 de diciembre:
"Le hable a todo el grupo, leyéndole la cartilla sobre la realidad de la guerra. Hice hincapié en la unicidad del mando y en la disciplina y advertí a los bolivianos sobre la responsabilidad que tenían al violar la disciplina de su partido para adoptar otra línea"
6 de enero:
"Después de la clase lance una descarguita sobre las cualidades de la guerrilla y la necesidad de una mayor disciplina y explique que nuestra misión, por sobre todas las cosas era formar un núcleo ejemplo, que sea de acero y por esa vía explique la importancia del estudio, imprescindible para el futuro"
12 de abril:
“Inicie un cursillo sobre el libro de Dedray” haciendo referencia al texto del frances titulado, la revolución en la revolución.
De esta forma se expresaba Ramón, el guerrillero con boina de minero boliviano, que le entrego al mundo no solamente los principales valores de un combatiente, sino que demostró la importancia que tiene el estudio en la táctica y la estrategia de los y las revolucionarios, con respecto a ello y con la intención de que el lector siga develando las principales apreciaciones teóricas del Che en su experiencia Sur Americana, no cabe duda de recomendar el texto “En la selva” del argentino Nestor Kohan, en donde en palabras del autor se puede dilucidar a través del mapa teórico ilustrado por Guevara su voluntad de seguir leyendo, viviendo y reflexionando en torno a su concepción marxista de la historia y la sociedad.
Con ello finalizando y enfatizando que así como El Che lo plasmaría en sus cuadernos de campaña al citar al poeta Pablo Neruda, en su celebre poema “Un canto a Bolívar”, el Che Guevara, Ramón, Ernesto o San Ernesto, al igual que el Libertador Simón Bolívar, despierta cada cien años cuando despiertan los pueblos de Nuestra América.


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