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Comunicación popular y medios para la paz*

“Debemos recuperar la idea de la propaganda, entendida como un poderoso factor de movilización, utilizando su elaboración, reproducción y distribución como un elemento para la activación y moralización permanente de nuestras fuerzas”. Hugo Chávez.
Por: Harold García-Pacanchique


Hablar de medios de comunicación popular, en las organizaciones y movimientos sociales, se hace fundamental a la hora de abordar estos como herramientas políticas, que permitan informar desde lo no informado, contribuyendo a visibilizar los procesos populares, que se desarrollan en lo urbano y lo rural.

Una de las apuestas que debemos tener en la consolidación de nuestros medios de comunicación, debe ser el trabajo por la información para la paz, que contribuya a alcanzar ese objetivo que dilucidamos desde las organizaciones como fundamental para lograr los cambios y las transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales, que Colombia necesita.
Estas herramientas comunicativas que pasan por la realización de proyectos audiovisuales, radiales, escritos y lo que nosotros desde el Noticiero Barrio Adentro hemos llamado la pinta comunicativa, deben tener una unidad política orgánica que defina el carácter del medio y de la información que le vamos a entregar a los receptores.
En nuestras apuestas informativas; la paz debe ser un objetivo popular que nos permita llegar a las comunidades y a través de sus problemáticas encontrar los hechos causales del por que la paz ha sido imposible en su consolidación, denotando las raíces históricas del conflicto, político social y armado que padecemos en la actualidad.
La hegemonía y los medios de desinformación.

La doctrina de seguridad nacional aplicada en América latina por orden de los Estados Unidos, repercute en las condiciones de guerra militar e informativa en contra de las comunidades que se resisten a la persecución, la muerte y la violencia, que las dictaduras militares, las dinastías familiares y las llamadas democraduras, acostumbran a realizar, para la eliminación de lo que ellos conciben como el enemigo interno.
Este enemigo interno, es al cual se le debe aplacar y son los medios de comunicación los que permiten que esta homogeneidad social que se busca, se haga concreta y se reproduzca en las relaciones sociales que se efectúan en lo cotidiano; como respuesta a las dinámicas que los medios inducen por medio de las continuas realizaciones, audiovisuales y escritas.
La reproducción de la univoca cultura del capitalismo, es el ejemplo mas claro de cómo la mediatización de la vida ha llevado a que comunidades enteras desconozcan el papel tan importante que cumplen las organizaciones comunitarias en sus territorios, de esta forma validando una sola forma de vida que impide los sueños y las construcciones colectivas de un posible y necesario mundo mejor.
A estas expresiones que son reproducción de un sistema de clase, que parecen armónicas y simples en las relaciones televisor- receptor, Antonio Gramsci las llama hegemonía, puesto que parten del predominio y la supremacía en el campo de lo intelectual y lo moral, creando consensos y reacciones “Voluntarias” que eliminan la condición de conflicto y dialéctica que se desarrolla en un sistema predominantemente conflictivo e inhumano.
El papel transversal de los medios masivos de desinformación, es la imposición de una clase sobre otra, que no permite el desarrollo social e intelectual, de los que le sirven como trabajadores de carga y les generan riquezas a través de su trabajo, bien diría Marx, 

“para que un pueblo pueda desarrollarse con mas libertad desde el punto de vista intelectual, debe dejar de sufrir la esclavitud de sus necesidades físicas, debe dejar de ser siervo de su cuerpo. Así, pues, ante todo debe disponer de tiempo para poder crear con su intelecto y disfrutar de los goces del espíritu”.

Ese tiempo, ese goce y ese intelecto, han sido delimitados a cero por la eliminación de una vida cultural accesible a las clases populares, deformando lo cultural y la idiosincrasia del colombiano a las tradiciones televisivas de la novela, que contribuyen a legitimar hechos desastrosos de nuestra historia como el paramilitarismo, el narcotráfico y la degradación del papel de la mujer, dirían pues la televisión aprovechó su supremacía y sus horarios triple A para justificar y reproducir a nivel nacional una cultura paramilitar y mafiosa que elimina las posibilidades de un inédito viable distinto para los empobrecidos y vilipendiados de nuestro país.
Libertades democráticas, de prensa y la asamblea nacional constituyente.

En Colombia según la Fundación para la libertada de prensa FLIP, han ocurrido 143 asesinatos contra periodistas en 38 años, esto denota la continua eliminación del comunicador que se atreve a decir la verdad y a sobre pasar los cánones de censura de los medios masivos. Colombia ha tenido la desafortunada condición de vivir entre la mentira, el narcotráfico y la corrupción, ejercida por las clases dominantes que detentan el poder desde tiempo de la corona.
Experiencias como la construcción de la Bagatela, por Antonio Nariño, destruida y eliminada por su perfil netamente patriótico y anti colonialista, es muestra de cómo la historia en Colombia se repite en una continuidad de hechos que le son semejantes a los históricos pasados que le antecedieron.
Hoy en los avatares de unos diálogos de paz que aun carecen de participación social y política de las comunidades, por la falta de voluntad del gobierno nacional y tras haber hecho un breve paneo de las condiciones en que nos encontramos frente a los medios, la organización y la falta de libertades.
Desde los medios populares de comunicación, debemos tener una apuesta clara y rotunda por la lucha desde abajo en la construcción de la paz con justicia social, propiciando la consolidación de mas procesos comunicativos hermanos que seamos como lo diría Lenin, en el que hacer, la chispa, para la creación de nuevos escenarios democráticos en nuestro país.
Es así que la consigna nuestra debe pasar, por la participación del constituyente primario y sus procesos constituyentes locales, sectoriales y regionales por la paz, en función de la posibilidad de nutrir el proyecto nacional de la Asamblea Constituyente, siendo esta un elemento más de la histórica lucha por la democracia de pobladores rurales y urbanos que como nosotros quieren un país al alcance de los sueños del pueblo colombiano.
En ese sentido, no es de mas recordar, a los compañeros y compañeras que cayeron y dieron la vida por ese sueño colectivo y que hoy son baluartes de esperanza para la construcción de una Colombia nueva y mejor, este es un sentido homenaje a los pedagogos y constructores de comunicación para la paz, como Manuel Cepeda Vargas, Yira Castro, David Jaimes, Jaime Garzón Forero, Antonio Nariño, entre otras y otros que aun nos acompañan.
*Ponencia realizada por el Noticiero Barrio Adentro  en el encuentro de comunicadores populares ¿Qué se dice en el SUR?

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