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Los montoneros: del comando Camilo Torres Restrepo a la “rebelión de los enanos”[1].


Por: Harold García-Pacanchique


El Comando Camilo Torres Restrepo.

 

Las guerrillas en América Latina se proliferan tras el triunfo de la revolución cubana en 1959; el inicio de los años 60`s esta atravesado por las luchas de liberación nacional de los pueblos contra el neo coloniaje imperialista europeo y norte americano, en este contexto es que García Elorrio y un grupo de jóvenes laicos, pertenecientes a sectores católicos- cristianos, deciden ir “hasta las últimas consecuencias” – como sentenciaba Camilo Torres en su proclama al pueblo colombiano- e iniciar el camino de la lucha armada como herramienta política para el desarrollo de la guerra popular y revolucionaria en la Argentina.

 

Fue entonces desde el núcleo principal de trabajo de la revista cristianismo y revolución, que nace la idea a inicios del año de 1967 de fundar el Comando Camilo Torres, expresión radical del catolicismo revolucionario de la época, que aun que su desarrollo fuera corto, tendría serias repercusiones en la fundación de la organización armada Montoneros.

 


Composición y acciones.

 

 Su composición es mayoritariamente de jóvenes menores a los 25 años de edad, su conducción es representada por García Elorrio, secundado por su compañera sentimental Casiana Ahumada y jóvenes como Mario Firmenich, Fernando Abal Medina, Norma Arrostito, Emilio Maza, entre otros; los cuales harán retumbar la historia reciente argentina por su importancia en la conducción del movimiento guerrillero peronista.

 

Para esta facción Camilista que surge del seno de la revista, la lucha armada es la respuesta a la violencia de la dictadura. Tiene para mediados de 1967 alrededor de 30 militantes, los cuales se organizan en células y provienen esencialmente de círculos cristianos, estudiantiles y juveniles urbanos, todos avocados al llamado camilista de la lucha armada como única expresión viable para la toma del poder por parte de la clase popular en América Latina.

 

La primera acción que se le conoce a esta organización, es realizada el primero de mayo del año fundacional,  “La actividad revolucionaria llevó a García Elorrio a la cárcel durante el mes de marzo de 1967. […] el comando Camilo Torres tuvo la primera actuación pública: en un “paso previo” a la lucha armada, García Elorrio y Fernando Abal Medina irrumpieron a los gritos en la Catedral durante la misa del Día del Trabajador, que celebraba el cardenal Caggiano. García Elorrio tomó el micrófono y lanzó un mensaje en el que criticaba las claudicaciones de la Iglesia oficial y su traición a los pobres. Simultáneamente, el mensaje era “volanteado” por Casiana Ahumada y Abal Medina” (Morello, 2003, p. 90).

 

De esta acción podemos identificar dos aspectos, en primer lugar, la inclinación católica que mantiene la organización, influenciada por la teología de la liberación y una contundente muestra rebeldía frente a la iglesia pre conciliar que vaticinaba sus discursos en defensa de los intereses de las oligarquías y que cada vez se alejaba mas de los sectores obreros y populares, y por otro lado una fuerte disposición simbólica al interrumpir el sermón de un Cardenal en la catedral metropolitana de Buenos Aires, en la fiesta internacional obrera del primero de mayo, esto acompañado de una oración hecha por Juan García Elorrio que predicaba lo siguiente:

 

ü  “Señor Jesús, en este doloroso día para nuestra patria, en que los trabajadores no pueden expresar libremente las angustias de sus familias y sindicatos frente a la acción devastadora de un plan económico al servicio del capitalismo, el imperialismo, de las oligarquías y en contra del pueblo, te pedimos Señor: Que las libertades sindicales destruidas por el gobierno sean recuperadas definitivamente por y para la clase trabajadora mediante la organización y la lucha revolucionarias, que la sangre de todos los mártires del trabajo, en especial la de nuestra compañera Hilda Guerrero de Molina, nos impulse y aliente en medio del abandono y la traición a la clase obrera por parte de sus falsos dirigentes. Que seamos dignos de nuestra conciencia cristiana para luchar siempre junto a los que padecen la explotación e injusticia, que son los que exigen nuestra solidaridad hasta las últimas consecuencias”. Reproducido en Clarín, 2 de mayo de 1967, p. 25

 

Esta sentencia Camilista del comando, dejaba claro que la revista y su tradición influía completamente en las nuevas proclamas de esta organización semi-clandestina, además de reafirmar que la militancia católica rebelde asumía suyas las banderas del concilio y predicaba en la lógica del deber de todo cristiano es hacer la revolución, ante esta situación la postura de los sacerdotes del tercer mundo fue dividida, una mayoría representada por Carlos Mujica se oponía a las vías violentas, por ser estas contrarias al proyecto de Jesús y a su vez una minoría que apoyaba las tesis del sacerdote colombiano de la lucha armada hasta las ultimas consecuencias.

 

El encuentro latinoamericano Camilo Torres.

 

Para febrero del año de 1968, Camilistas del cono sur se encuentran en Montevideo, Uruguay y trazan una hoja de ruta orientada por el comando Camilo Torres, allí podemos encontrar un orden discursivo profundamente Camilista, que se traduce en los aportes hechos por el sacerdote colombiano en referencia la practica popular y armada que debiera asumir el continente en la segunda mitad del siglo XX.

 

Haciendo una revisión documental, se encontraron dos publicaciones, que muestran las orientaciones y discusiones centrales del evento Camilista realizado en el cono sur, el Centro de documentación de los movimientos armados CEDEMA, comparte las tesis principales que sitúan García Elorrio y el comando Camilo Torres, para las discusiones que se darán en el mes de febrero del año de 1968, y las cuales son compartidas el 14 de octubre de  1967, días después del asesinato del guerrillero Argentino-Cubano, Ernesto “Che” Guevara.

 

En dicho documento de octubre del año 1967, se comparten siete tesis las cuales reafirman una posición ya trazada por los militantes de dicha estructura, entre los que se destacan los siguientes elementos que permiten dilucidar la postura Camilista de la naciente organización argentina:

 

Tesis:

 

·       Tesis # 2: Las condiciones sociales, económicas y prácticas de América Latina señalan la permanente violencia ejercida contra millones de hermanos por los explotadores, los sostenedores del “orden”, las oligarquías nacionales, los ejércitos represores y los monopolios del imperialismo yanqui. Esta violencia reaccionaria sólo puede ser combatida y vencida por la violencia revolucionaria. Los cristianos deben asumir plenamente esta condición inexorable de la lucha de liberación.

 

·       Tesis # 5: Siguiendo las enseñanzas de Juan XXIII en la encíclica “Pacem in Terris”, los cristianos deben estar dispuestos a colaborar leal y francamente con todos los auténticos revolucionarios, que conducen desde la vanguardia el proceso de lucha a través de los movimientos populares y ejércitos de liberación. Esta colaboración de los cristianos, salvando las diferencias ideológicas fundamentales, debe concretarse con el más amplio espíritu de generosidad, de confianza, de lealtad y de esperanza. Este será el verdadero sentido del “diálogo” entre católicos y marxistas, creyentes y no-creyentes, promovido oficialmente por la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano II.

 

·       Tesis # 7: Convocados bajo el nombre y ejemplo de Camilo Torres -verdadero signo revolucionario de nuestro tiempo- los cristianos revolucionarios de América Latina debemos encontrarnos para reflexionar sobre nuestras formas de compromiso y militancia; intercambiar las experiencias de cada uno de nuestros pueblos y de cada uno de nuestros campos de acción; fijar valientemente el sentido de nuestra lucha; coordinar eficazmente nuestras tareas y mostrar a nuestra América y a los pueblos de Asia y África que luchan heroicamente por su liberación, la autenticidad y la presencia del amor que se manifiesta en la solidaridad activa con todos los hombres que tienen hambre y sed de justicia.

 

Lo que nos deja ver esta perspectiva argumentativa del comando Camilo Torres, es que su intención de librar la lucha armada es una decisión final a nivel organizativo y se ratifica en el encuentro, con la tesis # 7, que plantea que se debe lograr la organización de una coordinadora Camilista en el continente que evalué y discuta como los cristianos deben actuar frente al problema de violencia y pobreza que vive América Latina.

 

Así mismo vemos que tanto la tesis # 2 y # 5, afirman que cristianos y marxistas se deben agrupar en pro de los intereses de los trabajadores, en la creación de frentes combativos que desarrollen ejercicios armados tipo guerrilla y que propendan por la constitución de organizaciones armadas que combatan la violencia “reaccionaria”.

 

Por otro lado, en la edición número ocho, se incluye el citado “llamamiento para la liberación. Documento de la jornada de Montevideo” que es publicado en julio de 1968, meses después del evento; en este llamamiento para la liberación, documento emanado por los Camilistas del cono sur, se exponen afirmaciones que ya involucran la practica revolucionaria con el peronismo nacionalista y con la unidad del campo popular y revolucionario, además de los análisis y las posiciones que surgieron en el encuentro, así como una posible agenda para un próximo evento. “La jornada analizó un extenso temario y da a conocer en el Documento las siguientes valoraciones que se consideran de interés fundamental para la reflexión y definición de los cristianos revolucionarios y como puntos claves del temario para la Agenda del Encuentro que se realizará en febrero de 1969”. (Encuentro latinoamericano Camilo Torres, 1968)

 

 Entre las once tesis que se desarrollaron durante el evento realizado en Montevideo, Uruguay, consideramos que es pertinente que se tengan encueta las siguientes:

 

·       Tesis #2: La lucha de clases debe ser asumida por todos los cristianos como una realidad de las terribles e infrahumanas condiciones en que se debaten las masas obreras y campesinas de América. Superando definitivamente los errores interesados en la interpretación de la doctrina del Evangelio, los cristianos deben incorporarse a esta lucha de clases colocándose siempre del lado de los que sufren la explotación y la dominación.

 

·       Tesis #4: Nuestra lucha no reconoce fronteras y se inserta en la lucha de los pueblos del Tercer Mundo. Nuestro deber revolucionario nos plantea la solidaridad militante con el Tercer Mundo, con los millones de hombres que mueren de hambre y enfermedades. Al señalar el fracaso de los pretendidos esfuerzos para resolver los problemas del Tercer Mundo y en especial el reciente fracaso de la conferencia de Nueva Delhi, tomamos conciencia de la contradicción más violenta de nuestros tiempos, entre los países ricos y los países empobrecidos, entre las potencias explotadoras y las naciones saqueadas, entre todas las formas del imperialismo y la humanidad que ha dicho BASTA.

 

·       Tesis #5: La reflexión sobre el papel de la Iglesia en esta hora de América Latina considera que la acción de Juan XXIII y del Concilio Vaticano no ha conseguido modificar sustancialmente la visión de las jerarquías y de la Iglesia que, en el mejor de los casos, han realizado tibias experiencias “progresistas” que no reflejan en las masas populares ni en las comunidades el verdadero sentido del mensaje que el Evangelio ofrece a esta hora de la historia y que se debería traducir en los hechos en la acción revolucionaria por la Liberación de todo el hombre y de todos los hombres.

 

·       Tesis #9: En la construcción de la Sociedad Socialista, a los cristianos revolucionarios les corresponde participar junto a todos los hombres en la realización del hombre nuevo. El derecho a esta participación, leal e integral, en la destrucción de todas las explotaciones y alienaciones del hombre y en la construcción del socialismo, los cristianos se lo han de ganar luchando y sacrificándose con un auténtico sentido de servicio y con una mística revolucionaria de Amor que los coloque siempre en la avanzada de la lucha y’ en la integración de la vanguardia con estos dos únicos privilegios que autentifican la vida revolucionaria: LA POBREZA Y LA PERSECUCIÓN […]

 

·       Tesis #10: […] Nos unimos con todos aquellos marxistas y con todos aquéllos que trabajan para hacer la revolución. Rechazamos el diálogo de grupo a grupo, para empezar a actuar juntos y dialogar con el pueblo y con la realidad. Asimilamos todo lo que hay de útil en el marxismo como método de acción y de análisis y creemos que todos, marxistas y cristianos, saldremos modificados por esa participación en el proceso popular. La ideología no será repetición de viejas fórmulas de un cristianismo individualista, ni copia de marxismos ajenos. Será la creación de algo nuevo, nacido de las realidades nacionales y de los procesos populares; con eso se debe “dialogar”, y a eso hay que sumar el aporte de cada grupo y de cada hombre […]

 

En estas cinco tesis, elegidas por la importancia que tienen para el desarrollo del presente documento, se da cuenta de la postura radical que se asumió en el Encuentro latinoamericano Camilo Torres, en donde los cristianos orgánicos a este, demuestran de manera conjunta una visión frente a la lucha de cases y su posición en ella al lado de los  pobres y vilipendiados de la América, así como un profundo internacionalismo  Guevarista, que unifica criterios para enmarcar la lucha revolucionaria como un combate por todos los espacios geográficos del continente y del tercer mundo, además recalcando continuamente su posición frente a la construcción de una sociedad socialista, forjada por cristianos y marxistas en comunión y en la lógica del hombre y la mujer nueva.

 

Esta experiencia en sí, arroja elementos que enriquecen las discusiones de finales de los años 60`s frente a las luchas del continente y el desarrollo del Camilismo, configurando un escenario propicio para lo que llamaban las luchas de liberación nacional.

 

“La rebelión de los enanos”.

 

Por otro lado se debe señalar que simultaneo a esta situación (refiriéndonos al encuentro), el comando se va debilitando por la desconfianza en el liderazgo de García Elorrio, quien a juzgar por lo que piensan sus jóvenes secundados, no se atreve a dar el salto cualitativo para la construcción del movimiento guerrillero, generando así divisiones al interior de este pero sin deteriorar las relaciones personales entre el viejo Elorrio y los jóvenes militantes,El Encuentro Latinoamericano Camilo Torres […] fue el detonante de la separación de los futuros Montoneros. No por desacuerdos ideológicos: reclamaban que García Elorrio no concretaba el foco al cual solía referirse. Así, se dedicaron a prepararlo una vez abandonado el espacio. Argumentaron que “la lucha armada hay que hacerla, no hablarla”. Como es conocido, la ruptura fue bautizada “la rebelión de los enanos”, por la estatura de los herejes” (Slipak, 2015, p. 28), herejía producto del viaje de algunos que habrían tomado formación militar en Cuba, y en perspectiva político militar querían avanzar hacia la consolidación de una organización armada. 



Es en este momento en que el Comando Camilo Torres, desaparece de la escena política Argentina, pero de allí se nutrieron nuevos elementos y cuadros revolucionarios que le dieron vida orgánica a las organizaciones armadas peronistas de los 70`s, entre ellas la mas cercana al proyecto de la revista C&R, Montoneros. Siendo las acciones montoneras las que “colocaron a las organizaciones político-militares en la primera plana de C&R, como se puede advertir si comparamos la tapa del número 22 correspondiente a enero de 1970 con la del número 28 de abril de 1971. En el primer ejemplo, aparece una pluralidad de expresiones de protesta (cristianos, peronistas, marxistas y jóvenes), cuyo común denominador es su condición de revolucionarios. En el número más tardío, en cambio, se observa un mosaico de pintadas con los nombres de las nuevas organizaciones armadas” (Campos, 2016, p. 123).

Logrando así justificar la hipótesis central del presente escrito, basada en la determinante participación de los sectores católicos del tercer mundo, junto al productivo debate generado en los centros urbanos por la revista cristianismo y revolución, que desemboco en la emergencia de una nueva izquierda juvenil, nacionalista, peronista y socialista, que le haría frente a las juntas militares y presionarían el regreso de Perón a la patria.


 

[1] El siguiente artículo es un fragmento de la investigación desarrollada por el autor que se titula Camilismos en América Latina, el articulo completo lo pueden encontrar en, https://haroldgarciapacanchique.blogspot.com/2020/04/camilismos-en-america-latina-argentina.html 

Referencias

Morello, G. (2003). Cristianismo y Revolución. Los orígenes intelectuales de la guerrilla Argentina. . Cordoba: Editorial de la Universidad Católica de Córdoba.

 

Encuentro latinoamericano Camilo Torres. (1968). Llamamiento para la liberación. Documento para la jornada de montevideo. Cristianismo y Revolución , 8, 17-18.

 

Slipak, D. (2015). LAS REVISTAS MONTONERAS cómo la organización construyó su identidad a través de sus publicaciones . Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

 

Campos, E. (2016). CRISTIANISMO Y REVOLUCIÓN. EL ORIGEN DE MONTONEROS Violencia, política y religión en los 60 . Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Edhasa.

 

 

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